VIERNES VITALES 62: EXPLORA MÁS ALLÁ DE TU ZONA DE CONFORT

Me sorprende no haber hablado antes de este tema. Quizá porque es un tema muy trillado, ya que en cualquier curso sobre habilidades que hagas o si exploras un poquito el mundo del coaching y las fortalezas, en seguida te hablarán de las tres zonas: confort, aprendizaje y caos. Sin embargo, esta semana me encontré con esta imagen, de lo más inspiradora, y creí que era un buen tema para este viernes vital. Además, como el lunes es la fiesta de nuestro patrón madrileño, estaré unos días desconectada de este mundo virtual, intentando vivir más ahí fuera, que es donde está la vida de verdad. Por ello, un post más personal y profundo se me hace imprescindible hoy.

Hay una frase que aparece en muchos libros, no se me ha ocurrido a mí precisamente, pero creo que es inspiradora: Explora las infinitas posibilidades que existen más allá de tu zona de confort. Inspiradora pero difícil al mismo tiempo. Y si no, para muestra, un botón, no hace falta más que miréis el dibujo más abajo, es de lo más ilustrativo.

La zona de confort es aquella en la que nos sentimos cómodos, donde sabemos lo que hacemos, cómo lo hacemos, qué resultados podemos esperar con ello… En ella domina el control, esa sensación de tranquilidad al saber que lo tenemos (casi) todo controlado y que las posibilidades de que salga bien son altas. También es la zona en la que nos dormimos, nos gusta flotar y dejar que las cosas sigan el mismo camino, sin alternarnos.

A su lado, está otra zona: la de crecimiento y aprendizaje. Es la más cercana a la zona de confort pero cuando te adentras en ella, aunque tienes acceso a miles de oportunidades que te permitirán aprender, crecer, desarrollarte… da un poquito de vértigo. Lo desconocido da algo de miedo, en esos momentos te falta conocimiento, ya no lo tienes todo controlado, no conoces bien el camino que estás pisando… pero es apasionante hacerlo. Dentro de ti existen las fortalezas necesarias para dominar todo eso, y seguro que con el tiempo esa zona de crecimiento será conquistada y se convertirá en otro territorio de zona de confort, pero al principio da vértigo y cuesta mucho. Sin embargo, hay verdaderas oportunidades en ella, aunque te dé miedo, y merece la pena adentrarse y descubrirlas.

La última zona es la del pánico. Aquí ya no tienes un cierto vértigo o un cosquilleo de estómago, ni un miedo que puedas superar, sino que se convierte en pánico y hace que te paralices, que no sepas reaccionar. Esta zona mejor que ni la huelas. Quizá, si exploras la del crecimiento y conquistas una parte de ella convirtiéndola en confort, con tus aprendizajes y fortalezas seas capaz de convertir una parte de la zona del pánico en zona de crecimiento y en ese caso merece la pena aventurarse.


El problema, y eso no se representa bien en este dibujo, es que ni las zonas son concéntricas ni están del todo delimitadas. Es cierto que las zonas de confort y pánico no se tocan, entre medias debe haber siempre, aunque sea pequeña, una zona de aprendizaje. Sin embargo, es posible que la franja de la zona de aprendizaje sea más estrecha en unos lugares que en otros.

Si sacas a alguien de su zona de confort y lo colocas, sin más, en su zona de pánico, será un completo desastre. Esa persona sufrirá muchísimo, puede experimentar hasta un shock emocional, físico, personal… y es muy probable que salga malherido o que se quede paralizado. Sin embargo, si esa misma persona se va adentrando en la zona de aprendizaje, aunque pase vértigo, merecerá la pena. El crecimiento está asegurado, pero nadie ha dicho que vaya a ser fácil.

¿En qué punto me encuentro yo? Pues siendo realistas, en zona de confort. 2014 fue un año catártico para mí, que me dejó exhausta porque me tuve que enfrentar a zonas de absoluto pánico. Es cierto que sobreviví, es más, salí muy fortalecida, sobre todo interiormente, pero me dejó exhausta. Hasta mediados de 2015 estuve en la batalla de uno u otro modo, y desde entonces, me he dedicado a flotar. 2016 fue el año de la tranquilidad, de asentar lo aprendido. 2017 lo he enfocado como el año de sobrevivir y además comenzar nuevos pequeños proyectos (algunos más grandes que otros). De momento, llevo más de un tercio del año, en cuanto me descuide habrá pasado la mitad, así que no puedo quejarme. Estoy sobreviviendo (aunque sé que sigue siendo flotar) pero también tengo dos proyectos en marcha. Uno ya a punto de lanzarse y el otro en proceso para otoño. Y sí, reconozco que como estoy adentrándome en la zona de crecimiento, siento hormigueo en el estómago, vértigo en estado puro.

Lo de las tres zonas está muy bien y constituye un reto. Pero nadie dijo que la vida fuese fácil y esto tampoco lo es. De hecho, por mucho que quieras mantener el control, la propia vida te lo quita cuando menos te lo esperas. Pero sí es cierto que a veces puedes hacer por perder un poquito el control, no será traumático y te hará crecer. Por ello, apuesto por la frase del principio: Explora las infinitas posibilidades que existen más allá de tu zona de confort. Hay muchas, no te quedes donde estás porque te estás perdiendo algo grande. Seguro que entre ellas, alguna está hecha para ti. 


La imagen está sacada de aquí


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