SORIA, LEJANA Y SOLA

Soria no coge de camino casi a ninguna parte, pero no por ello deja de ser una joya olvidada en medio de algún lugar. Si quieres visitarla, tendrás que hacerlo ex profeso, plantearte hacer un viaje que te lleve al paseo de la orilla del Duero, donde se encontraba el viejo olmo seco de Machado y donde tantas tardes paseó el poeta. O cruzar al otro lado y encontrarte con uno de esos lugares mágicos y místicos: Los Arcos de San Juan de Duero. En mi opinión, San Juan de Duero tiene ese halo único y misterioso, hermanado con el mismo halo que tiene la Igreja do Carmo en el corazón de Chiado. Los grandes arcos, en el caso de San Juan de Duero más pequeñitos, apuntando a ese cielo azul intenso, que se tiñe de estrellas cada noche.


Recuerdo la primera vez que visité Soria y especialmente cuando entré en San Juan de Duero. Esa sensación íntima, especial… tan imposible de expresar con palabras. No hace tanto tiempo de eso, ni siquiera han pasado diez años, porque Soria no pilla nunca de camino hacia ningún sitio y hasta el final de mi segunda década no me empeciné en conocerla. No podía entender entonces cómo no había ido antes, cómo no había oído hablar de aquel lugar único. Esas sensaciones me las llevé en mi mochila vital y volvieron a salir, redobladas, las volví a sentir intensamente hace apenas unas semanas, casi diez años después, cuando mis pasos volvieron a encaminarse a esa Soria de poetas, castellana, olvidada, recia y pura.

Este vez me llevé a mi amiga Virginia de cómplice, en un road trip corto e intenso, con poco, mucho o nada que ver con unas Thelma y Louise muy diferentes. Pero llegamos a Soria en el final de una mañana espléndida de sol y cielo azul que alumbraba primavera. Antes, habíamos parado en Medinaceli, a veces todo es demasiado previsible.

Llegamos a Soria, bajamos hacia el río, nos encontramos con Leonor, la esposa de Machado, y también con Gerardo Diego. Nuestros pasos se encaminaban a esas veredas del río, a los chopos que inspiraron versos, a los arcos de San Juan de Duero… Previsibles de nuevo nosotras. Pero fue una jornada bonita y tranquila a partes iguales. Recalamos en medio del río, en una terracita preciosa donde comimos, descansamos, hablamos, nos reímos… y disfrutamos de esa primavera que explosionaba por doquier. Soria, la fría Soria de invierno quedaba lejos. La vida, intensa, tranquila y el mejor regalo, nos acompañaba.


Muchas veces no se necesita casi nada. Sólo estar ahí, sentir el sol sobre la cara, respirar despacio, pensar en esa Soria desconocida que tantas veces intuiste entre los versos de Machado. Disfrutar de la amistad de verdad, de la buena compañía bajo el sol, de un viaje que estoy segura que recordaremos muchos años. Porque no tuvo nada y lo tuvo todo, fue un día tranquilo, una Soria somnolienta, una jornada para desconectar de Madrid y su ritmo demasiado rápido.



Aún nos quedaba volver a La Alameda, cuesta arriba, por las calles empedradas entre edificios con siglos de historia tras sus puertas. No había nadie, sólo silencio. La hora de la siesta en Castilla sigue siendo sagrada, en inverno, verano o primavera. Soria tranquila, envuelta en las sábanas y adormecida, recluida para el caminante que deja atrás el río y los arcos de San Juan, que vuelva a una vida de una ciudad somnolienta. 

Soria, de nuevo me has dejado ese poso intenso de vida y sueño. 

Soria lejana, olvidada, silenciosa.. en cuyas calles se enamoró el poeta. 

Comentarios

Tracy ha dicho que…
Me gustó Soria, para mí representó un viaje hacia Machado muy interesante.
Margari ha dicho que…
No conozco Soria. Pero me voy a tener que plantear en serio ir y disfrutarla.
Besotes!!!
ITACA ha dicho que…
Soria tiene un punto muy especial y sorprendente Tracy :)
ITACA ha dicho que…
Margari, Soria sorprende, bien merece la pena que planifique un viaje hasta allí porque es la única manera, no pilla de camino a ninguna parte
Esther ha dicho que…
A nosotros nos enamoró Soria, fue un viaje planificado y muy disfrutado, y estamos deseando volver y alojarnos en Los Villares de Soria, disfrutando de los mimos de papi Aurelio, como le llamamos nosotros. Un besote.
ITACA ha dicho que…
Tenéis que planificar un viaje para este verano, Esther, se ve que lo echáis mucho de menos. Y Soria con buen tiempo es aún más bonita
gem ha dicho que…
Tengo previsto ir a Soria durante el próximo verano. Iremos al norte y nos desviaremos para visitarla.

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